miércoles, 26 de octubre de 2011

Crónicas fantasmas a la luz de una vela - Arrogancia


Soy una de las personas que en el 2001 se sintió profundamente decepcionada por la política tradicional en la Argentina. Soy una de las que diez años después sigue sintiendo lo mismo. Que la política tradicional, de partidos y estructuras tradicionales no sirve para el cambio verdadero. Y ojo, hablo de la politica tradicional y no de la democracia. Soy una demócrata convencida, que he militado siempre, si no en partidos políticos, lo he hecho en asociaciones intermedias, cooperativas, cooperadoras, grupos de afinidad, etc. No descubrí la política hace dos años, y de muchas cosas se me puede acusar, menos de impotencia. Menos de no hacer, de no empujar la piedra con tozuda esperanza. Pero me siento devastada como ser humano al ver la arrogancia con que se conducen los vencedores en la justa electoral. Como si la población, al darle el voto, les hubiera dado un cheque en blanco, que los habilita a descalificar todo, hasta las críticas que los tozudos esperanzados seguiremos haciendo. Parece una tragicomedia que los arrogantes vencedores traten a los derrotados en las urnas pero no en la vida ni en la dignidad de ser "incapaces de llegar a la población con sus propuestas"...no señores, debo decirles, a pesar de que ustedes lo saben que no es así; que dicen que "no hay pruebas para demostrar que se han manejado de manera deshonesta"...invirtiendo de este modo la carga de la prueba. Deberían saberlo,porque se jactan de ser políticos de fuste, que el político es el que debe demostrar a la sociedad la transparencia de su gestión, y no debe ser el ciudadano común quien se las pida: las debe ofrecer sin necesidad de que las pida. Debe demostrar que es honesto, que se maneja limpiamente. Debe informar a su jefe "el soberano" que hace las cosas bien...quizás cueste mucho demostrar que muchas voluntades fueron convencidas a fuerza de colchones y calefones, quizás, me daría mucha esperanza que se pudiera llegar a las pruebas, no porque yo las necesite. Ustedes gobernantes y los votantes las necesitan, yo no. Yo sé lo que he visto y he visto a camionetas de la Municipalidad repartiendo boletas, usando los empleados pagos por el pueblo, el combustible pago por el pueblo para eso. Yo no necesito pruebas. Se me dirá "es una picardía criolla", o, "son cosas de campaña, todo el mundo lo hace". No, no todo el mundo lo hace, y aunque lo haga todo el mundo, igual está mal. Asi que yo no aceptaré, en lo particular, que me corran con los votos para silenciar mis pataleos; ni que digan que nunca castigaron a alguien en la administración municipal por pertenecer a otra facción política...
Soy de las que creen que la victoria no da derechos, sino que genera obligaciones, la humildad debería ser una de las obligaciones generadas...pero pedir reflexión, humildad y otras virtudes cívicas a quienes se mienten a sí mismos equivale a sacar aceite de las piedras, minimamente pediría (si es que fuera escuchada, cosa que no creo), lucidez para comprender que deben gobernar para todos y no solo para los que los votaron, que aprenderan más de los adversarios que de los aplausos propios, que los aplausos a veces son cantos de sirenas, que nos hacen torcer el rumbo...yo seguiré tozudamente esperanzada, trabajando por la democracia del día a día.

Claudia Elisabet Sastre - Puerto San Julián- 26 de octubre de 2011

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